- Executive Intelligence Review -
www.larouchepub.com/spanish
Tel: 1-888-347-3258
- EL FRAUDE DE JEAN-GUY ALLARD SOBRE LAROUCHE -
- por Lyndon H. LaRouche -
Jueves 7 de diciembre de 2006 (EIRNS)--Este informe se refiere al
artículo que dio a conocer hace poco Jean-Guy Allard. Quien lo
publica, lo identifica como: ``Para espiar a Cuba y Venezuela:
una reliquia del régimen de Reagan'', por ``Jean-Guy Allard, de
Granma Internacional''.
Enumero lo que Allard pretende son los argumentos
difamatorios en mi contra proferidos en un artículo firmado por
el antedicho Jean-Guy Allard, sobre la figura de la comunidad
estadounidense de inteligencia Norman Bailey.
Ese artículo se fundó en hechos muy tergiversados e
información paralela falsa y de otro modo engañosa en cuanto a mi
relación con Norman Bailey en los años de 1982 y 1983, cuando me
topé con él como uno de varios funcionarios del Consejo de
Seguridad Nacional de EU con los que tuve un contacto frecuente
durante el papel que desempeñé en mis intercambios extraoficiales
con el Gobierno soviético. Yo había diseñado la propuesta de una
nueva política de relaciones entre los Gobiernos estadounidense y
soviético, y sostenía pláticas tanto con los canales oficiales
soviéticos como con especialistas de asesoría pertinentes en
cuestiones que atañían al diseño de la instrumentación del
acuerdo propuesto.
Estos intercambios empezaron en el período del Gobierno
soviético provisional que precedió a la selección de Yuri
Andrópov, y que continuó durante el de su ejercicio en el cargo,
hasta febrero de 1983. El proyectó siguió adelante hasta el
llamado público que el presidente Reagan le hizo al Gobierno
soviético el 23 de marzo de 1983, a examinar abiertamente lo que
yo había propuesto.
La adopción del Presidente de la propuesta que planteó en la
presentación televisiva de marzo, reflejaba su fuerte hostilidad
de larga data contra las directrices e influencia de Henry A.
Kissinger, cuestión en la que mis esfuerzos y los del Presidente
coincidían.
Sus superiores le habían encargado a Norman Bailey que se
hiciera cargo de la política de financiamiento para la puesta en
marcha de la propuesta del presidente Reagan.
La relación con Bailey cesó cuando el proyecto se canceló a
fines de 1983. Sin embargo, remanentes de dicha relación
surtieron efecto cuando estuve bajo el ataque tupido de la
sección derechista de la comunidad estadounidense de inteligencia
a principios de 1984, ataque emprendido a través de las redes de
Wall Street asociadas con el ex miembro de la operación
anglo-franco-americana de inteligencia del Paris Review, John
Train. A Bailey lo abordó una unidad de la televisora NBC-TV que
llevaba a cabo una operación de difamación en mi contra bajo la
dirección de John Train. Los comentarios sobre mí que cita
Jean-Guy Allard se tomaron principalmente de la transmisión
difamatoria que produjo el reportaje ``First Camera'' de NBC-TV,
o de propalaciones periodísticas generadas en el mismo ambiente.
Enumero y comento sobre las citas del caso en el artículo de
Allard, como sigue:
Número 1: ``Confiesa ser socio de Lyndon LaRouche, el
controvertido político norteamericano de extrema derecha''.
Bailey nunca ``confesó'' ni ``alegó'' ser ``socio'' mío.
Número 2: ``Pero lo que más llama la atención en su
trayectoria es su confesada amistad con Lyndon H. LaRouche Jr.,
ex candidato presidencial y eminente miembro de la extrema
derecha norteamericana, que maneja una red de inteligencia cuya
amplitud y eficiencia elogió públicamente''.
Nunca he sido miembro de la extrema derecha, y una y otra
vez agencias y organizaciones derechistas pertinentes me han
considerado enemigo de la misma desde que regresé a EUA de
prestar servicio militar en Birmania e India a mediados de 1946.
He desarrollado un excelente servicio de inteligencia que publica
un semanario, Executive Intelligence Review, y diversas agencias
de muchas partes del mundo lo respetan mucho por la calidad de
nuestro producto.
Número 3: ``Más aún, Bailey es quien LaRouche usó para
penetrar la Casa Blanca poco después de que el funcionario-espía
fuera nombrado en el Consejo Nacional de Seguridad (NSC por sus
siglas en inglés)''.
Esta afirmación de Allard es completamente fraudulenta. Mi
acceso a la Casa Blanca de Reagan fue fruto de un encuentro
personal con el Presidente durante la contienda de las primarias
presidenciales de 1980. Mi acceso a la Casa Blanca tuvo lugar a
través de muchos círculos de mucho más alto nivel que Bailey en
varias naciones.
Número 4: ``El propio Bailey contó en algún momento que fue
entonces orientado por oficiales del NSC para que conversara con
un grupo de partidarios de LaRouche, quienes ofrecían
proporcionar información de inteligencia''.
Eso, si es que Bailey de veras dijo algo así, es
descabelladamente engañoso. Algunos de mis colaboradores
recibieron la encomienda de cooperar en 1982-1983, en
coordinación con personas asignadas del Consejo de Seguridad
Nacional, una de las cuales, a quien se puso bajo mi supervisión,
era Bailey.
Número 5: ``A partir de ahí, mantuvo relaciones estrechas y
regulares con el grupo y su jefe, a quien visitó, incluso, en su
rancho exclusivo de Loudoun County''.
Esto es una total mentira, de la que Allard es
implícitamente responsable.
Número 6: ``Sus enemigos califican a LaRouche de antisemita
con propensión a concebirse como una suerte de Hitler, a la
cabeza de una secta oculta''.
Esto se dice sólo a través de los conductos aún asociados
con el banquero derechista John Train, quien desempeñó una
función primordial en urdir una operación encubierta de
inteligencia en mi contra a partir de mayo de 1983.
Lo que alegan los de semejante calaña son mentiras absurdas,
y sólo emanan a instancias de operaciones de inteligencia muy
sucias, tales como la de Train.
Número 7: ``En su apología de aquella controvertida
organización, Bailey señaló que constituía `uno de los mejores
servicios de inteligencia del mundo' por operar `más libre y
abiertamente que las agencias oficiales', lo que le permite
`hablar con primeros ministros y presidentes'''.
Esta opinión la compartían muchas instituciones
internacionales y especialistas connotados en los 1980, y muchas
instituciones importantes de gran parte del mundo siguen viéndola
con un respeto parecido hoy día.
En conclusión: espero que nadie haya sido lo bastante
incauto como para pagarle a Jean-Guy Allard por un producto de
esta calidad. Publicaciones noticiosas respetables lo despedirían
en el acto si lo agarraran proporcionando esta clase de basura
como si fuera verdadero trabajo de inteligencia.
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- EL FRAUDE DE JEAN-GUY ALLARD SOBRE LAROUCHE -
- por Lyndon H. LaRouche -
Jueves 7 de diciembre de 2006 (EIRNS)--Este informe se refiere al
artículo que dio a conocer hace poco Jean-Guy Allard. Quien lo
publica, lo identifica como: ``Para espiar a Cuba y Venezuela:
una reliquia del régimen de Reagan'', por ``Jean-Guy Allard, de
Granma Internacional''.
Enumero lo que Allard pretende son los argumentos
difamatorios en mi contra proferidos en un artículo firmado por
el antedicho Jean-Guy Allard, sobre la figura de la comunidad
estadounidense de inteligencia Norman Bailey.
Ese artículo se fundó en hechos muy tergiversados e
información paralela falsa y de otro modo engañosa en cuanto a mi
relación con Norman Bailey en los años de 1982 y 1983, cuando me
topé con él como uno de varios funcionarios del Consejo de
Seguridad Nacional de EU con los que tuve un contacto frecuente
durante el papel que desempeñé en mis intercambios extraoficiales
con el Gobierno soviético. Yo había diseñado la propuesta de una
nueva política de relaciones entre los Gobiernos estadounidense y
soviético, y sostenía pláticas tanto con los canales oficiales
soviéticos como con especialistas de asesoría pertinentes en
cuestiones que atañían al diseño de la instrumentación del
acuerdo propuesto.
Estos intercambios empezaron en el período del Gobierno
soviético provisional que precedió a la selección de Yuri
Andrópov, y que continuó durante el de su ejercicio en el cargo,
hasta febrero de 1983. El proyectó siguió adelante hasta el
llamado público que el presidente Reagan le hizo al Gobierno
soviético el 23 de marzo de 1983, a examinar abiertamente lo que
yo había propuesto.
La adopción del Presidente de la propuesta que planteó en la
presentación televisiva de marzo, reflejaba su fuerte hostilidad
de larga data contra las directrices e influencia de Henry A.
Kissinger, cuestión en la que mis esfuerzos y los del Presidente
coincidían.
Sus superiores le habían encargado a Norman Bailey que se
hiciera cargo de la política de financiamiento para la puesta en
marcha de la propuesta del presidente Reagan.
La relación con Bailey cesó cuando el proyecto se canceló a
fines de 1983. Sin embargo, remanentes de dicha relación
surtieron efecto cuando estuve bajo el ataque tupido de la
sección derechista de la comunidad estadounidense de inteligencia
a principios de 1984, ataque emprendido a través de las redes de
Wall Street asociadas con el ex miembro de la operación
anglo-franco-americana de inteligencia del Paris Review, John
Train. A Bailey lo abordó una unidad de la televisora NBC-TV que
llevaba a cabo una operación de difamación en mi contra bajo la
dirección de John Train. Los comentarios sobre mí que cita
Jean-Guy Allard se tomaron principalmente de la transmisión
difamatoria que produjo el reportaje ``First Camera'' de NBC-TV,
o de propalaciones periodísticas generadas en el mismo ambiente.
Enumero y comento sobre las citas del caso en el artículo de
Allard, como sigue:
Número 1: ``Confiesa ser socio de Lyndon LaRouche, el
controvertido político norteamericano de extrema derecha''.
Bailey nunca ``confesó'' ni ``alegó'' ser ``socio'' mío.
Número 2: ``Pero lo que más llama la atención en su
trayectoria es su confesada amistad con Lyndon H. LaRouche Jr.,
ex candidato presidencial y eminente miembro de la extrema
derecha norteamericana, que maneja una red de inteligencia cuya
amplitud y eficiencia elogió públicamente''.
Nunca he sido miembro de la extrema derecha, y una y otra
vez agencias y organizaciones derechistas pertinentes me han
considerado enemigo de la misma desde que regresé a EUA de
prestar servicio militar en Birmania e India a mediados de 1946.
He desarrollado un excelente servicio de inteligencia que publica
un semanario, Executive Intelligence Review, y diversas agencias
de muchas partes del mundo lo respetan mucho por la calidad de
nuestro producto.
Número 3: ``Más aún, Bailey es quien LaRouche usó para
penetrar la Casa Blanca poco después de que el funcionario-espía
fuera nombrado en el Consejo Nacional de Seguridad (NSC por sus
siglas en inglés)''.
Esta afirmación de Allard es completamente fraudulenta. Mi
acceso a la Casa Blanca de Reagan fue fruto de un encuentro
personal con el Presidente durante la contienda de las primarias
presidenciales de 1980. Mi acceso a la Casa Blanca tuvo lugar a
través de muchos círculos de mucho más alto nivel que Bailey en
varias naciones.
Número 4: ``El propio Bailey contó en algún momento que fue
entonces orientado por oficiales del NSC para que conversara con
un grupo de partidarios de LaRouche, quienes ofrecían
proporcionar información de inteligencia''.
Eso, si es que Bailey de veras dijo algo así, es
descabelladamente engañoso. Algunos de mis colaboradores
recibieron la encomienda de cooperar en 1982-1983, en
coordinación con personas asignadas del Consejo de Seguridad
Nacional, una de las cuales, a quien se puso bajo mi supervisión,
era Bailey.
Número 5: ``A partir de ahí, mantuvo relaciones estrechas y
regulares con el grupo y su jefe, a quien visitó, incluso, en su
rancho exclusivo de Loudoun County''.
Esto es una total mentira, de la que Allard es
implícitamente responsable.
Número 6: ``Sus enemigos califican a LaRouche de antisemita
con propensión a concebirse como una suerte de Hitler, a la
cabeza de una secta oculta''.
Esto se dice sólo a través de los conductos aún asociados
con el banquero derechista John Train, quien desempeñó una
función primordial en urdir una operación encubierta de
inteligencia en mi contra a partir de mayo de 1983.
Lo que alegan los de semejante calaña son mentiras absurdas,
y sólo emanan a instancias de operaciones de inteligencia muy
sucias, tales como la de Train.
Número 7: ``En su apología de aquella controvertida
organización, Bailey señaló que constituía `uno de los mejores
servicios de inteligencia del mundo' por operar `más libre y
abiertamente que las agencias oficiales', lo que le permite
`hablar con primeros ministros y presidentes'''.
Esta opinión la compartían muchas instituciones
internacionales y especialistas connotados en los 1980, y muchas
instituciones importantes de gran parte del mundo siguen viéndola
con un respeto parecido hoy día.
En conclusión: espero que nadie haya sido lo bastante
incauto como para pagarle a Jean-Guy Allard por un producto de
esta calidad. Publicaciones noticiosas respetables lo despedirían
en el acto si lo agarraran proporcionando esta clase de basura
como si fuera verdadero trabajo de inteligencia.

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Clap!Clap!Clap!
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